En 2026 conmemoramos un hito clave para España, que impulsó la convergencia económica y el fortalecimiento institucional: su adhesión a la Unión Europea. Desde entonces, España ha registrado un aumento de más del 100 % de su PIB real, reflejo del impacto estructural de la integración europea en la modernización de la economía española.
Esta evolución se ha visto acompañada por una mayor apertura al exterior. Desde la adhesión a la UE, España ha reforzado su proyección internacional y su competitividad, con un crecimiento sostenido de las exportaciones de mercancías, que pasaron de 12.600 millones de euros en 1986 (4,9 % del PIB) a 141.500 millones en 2024 (8,9 % del PIB).
A este proceso de convergencia han contribuido de forma decisiva los fondos de cohesión europeos, de los que España ha recibido más de 150.000 millones de euros desde 1986, destinados a impulsar infraestructuras, competitividad y cohesión territorial.
Durante su pertenencia a la Unión Europea, España ha asumido un papel de liderazgo en el impulso de la ciencia europea, desde la energía solar hasta las tecnologías cuánticas. Esta contribución se refleja en proyectos como QCIRCLE, en las Islas Canarias, que lidera iniciativas de la UE para desarrollar capacidades cuánticas en detección, computación y comunicaciones.
Como miembros de Cámaras Europeas —representando a 16 países— Europa es, para nosotros, mucho más que un marco institucional: es una red viva de cooperación. Celebramos los vínculos europeos porque generan confianza, aceleran alianzas y convierten la colaboración entre países en oportunidades concretas para empresas y profesionales.

